enero 18, 2016

Bello, Antioquia, la pedofilia se hace presente en el fútbol infantil. Capturado pederasta.

Entrenador de fútbol es acusado de violar 
a seis menores en Bello, Antioquia 

El hombre fue descubierto por una madre y la comunidad intentó lincharlo.
Finalmente lo entregaron a la Policía.
Noticiascaracol.com

Un hombre de 37 años, instructor de fútbol y que tenía a su cargo unos cien niños, es señalado por la comunidad de la vereda Granizal del municipio de Bello, norte del Valle de Aburrá, como el responsable de violar a seis menores. 
Una de las madres denunció al hombre porque, según afirma, lo encontró en su casa en fragancia con su hijo. Según su relato, el sujeto aprovechó que dos menores estaban solos en la casa, y le dijo a su hijo que hicieran el amor “antes de que la tía llegara, que eso no demoraba, luego les bajó la ropa, los acostó y nosotros lo encontramos cuando estaba bajando los pantalones”. 
Tres de los seis niños de los que presuntamente abusó fueron llevados a Medicina Legal y los resultados señalaron que tienen lesiones en sus genitales. 
El párroco del sector, Patricio Chica, fue el denunciante y sospecha que podrían ser más los niños víctimas del profesor de fútbol. “Eran aproximadamente cien niños que estaban en esta escuela de fútbol con él, entonces que no haya miedo a denunciar ante las autoridades, para que indaguen las madres a los niños a ver si tuvieron alguna relación con esta persona”, hizo el llamado el párroco.
Según las primeras investigaciones, el hombre engañaba a los niños diciéndoles que estaba enfermo del corazón y que necesitaba estar con ellos para curarse. 
El general José Gerardo Acevedo, comandante Policía Metropolitana Valle de Aburrá, afirmó que “ya con esta denuncia el personal de infancia y adolescencia se ha trasladado al municipio y están en la verificación si el hecho es real o no, y ponerlo en conocimiento de la autoridad judicial como nos compete”.
No olvidemos las denuncias que por décadas se han elevado en medios y autoridades...

Matrimonios en el mundo pedófilo. Medellín Colombia. Condena por abuso sexual de niños, adopción ilegal

  Los Niños de las maquinitas...

enero 12, 2016

Jesús Giraldo asesino y presunto pederasta. Las víctimas hablarán... Cinco años de calvario, Luis Felipe Muñoz Macias, 16 años

La historia se repite día tras día sin que autoridades ni sociedad hagan nada por evitarlo.
Durante cinco años fue sometido esclavitud sexual, finalmente frente al crecimiento del niño de 10 años que recibió como ahijado, Jesús Giraldo presa de los celos se sintió desplazado por quien consideraba su amante juvenil y lo asesinó, un joven a quien fingió proteger como si fuera su hijo, pero que en realidad había sometido física y sexualmente para satisfacer sus propias necesidades sexuales pervertidas.
El adolecente Luis Felipe Muñoz Macías fue dejado por su madre cuando tenía 10 años de edad en manos del presunto pederasta, quien está condenado por su brutal homicidio.
El crimen de Luis Felipe Muñoz conmovió a la comuna 8 de Medellín. El confeso asesino, Jesús Giraldo, es investigado además por pedofilia - pederastia.

 Cuando se le indaga sobre el abuso sexual a Luis Felipe esta es su transformación física
  Jesús Giraldo asesino (pederasta) Medellín
En el video realizado durante audiencia en Medellín, a las preguntas sobre la vida del menor de edad y si habría abusado de él, el criminal palidece y suda copiosamente, se mueve incontrolablemente  y dice sentirse mareado, una prueba más de su culpabilidad en el abuso sexual?
Un magistrado del Tribunal Superior ha ordenado investigar a Jesús Giraldo por los posibles delitos de pederastia en Luis Felipe y otros niños, su condena pírrica por el asesinato del menor podrían aumentar si se lec comprueban delitos contra la libertad sexual a ñiños.
En la carrera 47 -Sucre- con la calle 52 -La Playa- fue capturado Jesús Giraldo, de 46 años, quien tenía en su contra una orden de captura expedida por el Juzgado 39 Penal Municipal con funciones de control de garantías de Medellín por el delito de homicidio agravado.
Luis Felipe Muñoz Macías, de 16 años, murió la madrugada del lunes de 23 de junio de 2014 en la Clínica León XIII. De acuerdo con la investigación realizada por la Fiscalía, un día antes de su muerte, en una casa ubicada en la calle 65 con la carrera 16 DD del barrio Las Golondrinas, en el oriente de Medellín, varias personas celebraban el Día del Padre, entre ellas el padrastro y el padrino del adolescente.
Pasadas las 10:00 de esa noche, dos amigos de ‘Pipe’, como le decían de cariño, lo encontraron tendido en el piso de esa casa con una herida en la cabeza, ocasionada con objeto contundente. De inmediato lo llevaron a la unidad intermedia de Buenos Aires. De allí lo remitieron a la Clínica León XIII, donde murió.
* Las autoridades que investigaron si reunieron todas las pruebas de la esclavitud sexual a que fue sometido el menor? Evidencias como pornografía infantil...

mayo 13, 2012

Seguía las huellas de un Angel caído... Niños sexualizados a la fuerza. Medellín, prostitución Infantil.

Angeles caídos...
Serenata de profecías para Medellín, Colombia

Seguía las huellas de un ángel caído... Se detuvo en la vitrina, recostando su cabecita bien rapada en el vitral, precisé que pensaba...
Cuantas alegrías pudiera lograrse y cuantas tristezas evitaría si a su lado estuviera un ejemplar padre...
Sonríe, quizá si leí su pensamiento, mira para todos lados de la calle, cruza la acera varias veces, creo que quiere perder el tiempo...
Como es físicamente?
De altura, es hasta mi oreja, de su peso podría decirse que no más de cuarenta kilos; tiene una sudadera verde, como siempre, una camiseta sin mangas no muy fina, un arete en su orejita izquierda, y en sus dedos anillos de cobre, acero y otros de carey seguramente. Y seguramente también sus alhajas e siempre, sus manillitas del “Verde” y en la billetera imitación Totto las fotos de sus jugadores favoritos, una hojita de marihuana reseca recuerdo de alguno de sus “parceros” de la comuna, la foto de una amiguita, un relicario miniatura y la estampa de la “virgencita”... Y en su tobillo, una piola roja con negro y verde de la cual penden traviesas la figurita del divino niño y la de la virgen María, ya con los cristales tan opacos que no se diferencian cual es poderoso o la virgen... Santísima confusión divina... En su brazo izquierdo bronceado, reluciente, el tatuaje que le hice, en letras chinas, no se si lo recuerde... Lloraba pero apretando un pañuelo entre sus dientes duró tres horas mientras le marcaba su piel con la maquinita que me inventé para dejarle mi rastro para siempre... Tinta vegetal negra, labrado en letras chinas quedó en su piel mi huella...
Su cabello escaso deja una colita de pelo por detrás, la acicala cada diez pasos, se pasa su mano por la frente, sigue su camino y yo le sigo, silente y curioso... Se detiene ante una venta de buñuelos, fritos y refrescos callejeros... Mira a su dueña, mujer paisa, de trenzas, limpia y pulcra, regordeta... Saca de una cazuela unos pasteles... Angel parece hambriento. La mujer le mira y le guiña su ojo izquierdo...
- se le ofrece?
Angel, sonríe, sigue su camino, se cubre el cuello para que nadie perciba que pasó saliva... A su doce lustros primaverales oscilantes... Aguantando hambre callejera. Quise llamarlo y ofrecerle, pero soy discreto y además quiero seguirle viendo sus rumbos desconocidos... Presiento que no ha cambiado mucho.
Llega al Parque, se detiene, sube la butaca y se sienta en el recostadero, las piernas bronceadas cubiertas hasta la pantorrilla, tiene arremangada la sudadera verde, como siempre... Se rasca la pierna izquierda, pone su quijada en la mano derecha que tiene recostado su codo en la otra pierna, bosteza...
Me acerco para verle sus ojos, presumo tristes... Lo están... Desdén me acompaña en estos casos, cuando salgo en solitario siguiendo los pasos de ángeles caídos. Y él, no habla con nadie. Tiene de seguro su cuerpo adolorido, dormir en las calles no es tan bueno! Mucho menos en camastros y menos aún acompañados de degenerados amantes... Se nota su cansancio, no se ve mal alimentado pero su cuerpo parece que ha sufrido, las ojeras de color violeta y gris me lo dicen... Se rasca la cabeza, se levanta con pereza y se dirige de nuevo al asfalto... Pregunta de forma pícara a un vecino que horas tiene, se mete los dedos en la boca, zarandea su cabeza, le pide una moneda y quien se la niega? Le da quinientos pesos... Acaricia la moneda, la tira al aire a dar unas vueltas como queriendo que se le multiplique... Se le cae, la recoge, le mira la fecha. Se detiene, hace cuentas con los dedos, se toca la boca y sonríe...
Camina con ligereza, menea su cuerpo como si bailara al acordarse de algo bueno, ahora brinca en tres pasitos y luego corre ligerito atravesando la calle; se ven los teatros, un restaurante gigante, unos video juegos, la heladería...
Pienso, que bien que invierta su dinero, aunque poco en algo de comida, si le alcanza me digo...
Pero no, su rumbo no es de ordinario... Se va enfilando curiosamente mirando hacia “las maquinitas”, los video juegos...
Maldito vicio me digo... Entra en el local y cambia su moneda por dos fichos. Las guarda como si fueran de oro puro; es extraño si fuese comida no las saborearía con tanto gusto...
Sale de nuevo de “las Maquinitas”... Se para al frente, pareciera que buscara a alguien... Se da vuelta, mira como juegan otros niños, como él, también hambrientos de seguro... Se saluda con algunos; extrañamente observo que todos tiene sus alitas invisibles, todos ellos son ángeles caídos...
- Mono vení!
Le grita un pequeñito delgaducho... Y se saludan de un medio abrazo de amigos. Se dicen cosas al oído, se ríen, miran otros niños y hablan de sus intimidades...
Saca el flacuchito un bombón de su bolsillo, ya está chupado pero tiene el papelito de su original envoltura. Se lo ofrece. “Mono” lo recibe sin reparo, lo desenvuelve y se lo pega en los labios, cierra los ojos y doblando su cabecita rapada dice como sensualmente:
- mmmm que rico!
Se ríen a carcajadas, el flacuchito pierde en el descuido su juego de maquinitas.
Toma de la mano a Monito y salen brincando. En la puerta le pide su bombón, lo limpia con el revés de la camisa y lo mete en su boca.
Sale corriendo hacia la otra acera, Mono se queda esperando a ver que pasa...
- Vení Mono te digo una cosa!
Mono cruza, le dirige su mirada leal y sincera, pone su mano en el hombro al más pequeño y le dice en voz bajita como de secreto bien guardado:
- A! sabes que Mechita? Es que tengo dos fichos. Nos los gastamos?
Se devuelven a prisa... Ya saben que alguien les busca, se miran, picaras y enredadas miradas que ya saben a que juegan....Serán sus matices juveniles, moldes para las manos de mentes enfermas...
Pero, no me equivoco y si, alguien los vigila, además de mis ojos curiosos y llenos de penas...
Me alejo sumido en tristeza, el llanto que cubre mis mejillas de nuevo mancha la acera y llueve... ya son presas de lo mismo... No quiero estar más triste por ahora... Volteo, veo detrás de sus humanidades cientos de ojos que les vigilan ansiosos de sus caricias, de sus besos, de sus imágenes que plasmarán en lienzos virtuales... Y me alejo triste, creía que acaso las cosas cambiarían, pero no cambian con los siglos...
Allí, como en un mercado de inocencias, los niños buscan y se entregan, como siempre, a quien les de su mejor propina...
Tal vez algún día vuelva, cuando hayan desaparecido las maquinitas, las miradas furtivas y sagaces de silenciosos amantes masculinos que esperan como en los valles a que estos conejitos estén hambrientos en la pradera para ofrecerles sus mejores frutos y manjares: el dinero y la compra de conciencias, sus cuerpos desnudos que ya no son suyos, durmiendo, si los dejan, en literas ajenas y sucias, de sábanas enfermas...
Volveré quizá cuando esto sea un infierno de enfermedades venéreas y loquitos caminantes pidiendo más monedas, no me agradaré porque intenté que diferente las cosas fueran; pero pareciese que al mundo le gustare como se pierde la inocencia virginal de los que son normales y en una noche de desenfreno y confusión se vuelven ángeles, ángeles caídos...Almas llenas de males que redondean el círculo y hacen de la vida un engranaje extraño, un mundo sin fin envuelto en estas penas de inocentes niños gratuitos que hacen de su infancia pasiones desenfrenadas en delirio de solitarios pederastas...
Recuerdo entonces, hace más de una década, en este mismo parque, cuando entre el llanto y las lágrimas del cielo que le llaman lluvias, me jure que solo volvería cuando el Dios que un día yo quisiera me dijo que abriera mi pequeña Biblia en el Salmo 137, que leyera en medio de esa lluvia pertinaz y fría lo siguiente:
- Dichoso aquel que estrelle tus niños contra las rocas...
No sabía en ese entonces que un tema musical muy famoso y muy bonito que se llama Rivers of Babylon era la replica del Salmo que refiero, ahora después de los años entiendo porque me gustaba tanto la letra que no entendiera, porque era para mi un lenguaje extraño...
Volví al infierno cuando aún sus llamas no se extinguían, por eso vi al Monito, a Mechitas y al resto de niños, ángeles caídos, aún ardiéndose entre las flamas de los pederastas que los condenan.
Mejor me alejo... Medellín que llamaba la Babilonia que caerá, acaso no terminará nunca la rueda de maldad que cobija tu seno?
Mejor me alejo, sereno, como cuando dibujé en un mural en la casa de Omar, un cuadro que les asustó el alma a todos los que lo vieron... El Edificio de Coltejer envuelto en llamas, la gente que se arrojaba por los ventanales y las azoteas! Las calles cubiertas de escombros y a fe que si uno permanecía algunos minutos viendo esas pinturas de colores arrojando flamas a diestra y siniestra, terminaría por escuchar los gritos de las gentes cayendo por los aires encendidos en teas humanas...
Que pena, pero fue lo que pude más inspirar a mi mano trémula que era como guiada por mis lágrimas tristes de sabor a sangre tibia...
Y me decía mentalmente mientras el pincel destrababa mis pensamientos:
- Si me olvido de ti Héctor Darío, ángel caído que por primera vez vi en esas callejuelas y antros de lenocinio, que se me seque la mano derecha, que mi lengua se detenga si me olvido de ti... Angel Caído...
Volveré a esta tierra montañosa y pujante que dicen, cuando el quinto jinete del Apocalipsis haya limpiado las calles que son tus venas, de la envenenada sangre de los pederastas, los proxenetas y los jíbaros que la hacen tan llamativa para los hombres pervertidos y en la cual vagan en los locales de maquinitas con sus alitas escondidas los Angeles Caídos...

Cómo acabar con la pobreza... De la esclavitud mental y sus demonios.

Pobreza: indigencia, penuria, escasez, inopia, miseria necesidad, carestía, hambre...



Desde que el hombre supo como subyugar a sus semejantes mediante la esclavitud mental, traducida en las religiones o creencias fantásticas, se creó la pobreza como un avatar y la resignación como un premio de los dioses, para ello en las sociedades seudo modernas, las clases elitistas crearon un sistema de círculos cerrados que involucran a los grandes prelados con las familias más prestantes y pudientes, llamados oligarcas comúnmente.
El día que se acaben las religiones en el mundo, la pobreza se acabará, lo único que mantiene vivas las religiones es la pobreza y lo único que mantiene la pobreza viva, son las religiones. Son directamente proporcionales y de solución matemática imposible (sic).
Pero, no quiere decir que la pobreza por si sola sea la fuente de las desgracias sociales y culturales, las religiones se han encargado de sembrar la falsa idea (como todas en su género y circunstancia) del agrado de los dioses para que se pueble la tierra y se tengan más hijos, además que luchan contra el uso de métodos de anticoncepción, así, nunca se acabarán las bocas que seguirán alimentando los cordones de miseria de las grandes ciudades y el abandono del campo, sobre todo en los países en “vías de desarrollo” (otra mentira tan grande como que un mesías vendrá a salvarnos).
Los ricos, la antítesis de los pobres son los que financias las guerras, son los ricos los que tienen el monopolio educativo, el acceso a los mejores mercados y a la tecnología...
Son los ricos los que manejan los negocios de las drogas alucinógenas y los licores y las armas para las guerras, males donde se están consumiendo las “jóvenes generaciones”. Cuando un pobre descubre o se inventa algo, se lo roban y en medio de grandes fiestas de lanzamientos expuestas a la opinión pública cuyos medios de comunicación son de los mismos ricos, lanzan descubrimientos e inventos como si fueran propios de los más pudientes.
Males como la prostitución les han sido achacados siempre a los pobres, por sus necesidades, pero son los ricos los que los frecuentan y la iglesia la que los sostiene: “son un mal necesario”. Si no hay prostitutos infantiles, de seguro habrá más sádicos, es el lema de los prelados en sus iglesias y confesionarios.
La pornografía es casi exclusiva de los ricos, ellos fueron quienes en principio la financiaron y promovieron.
Las artes, nunca han sido del natural interés de los pobres, no porque haya falta de talento, sino porque no se tiene acceso al conocimiento fácilmente. Se les dotará a los pobres de computadores en las escuelas, pero esto solo se hace para que sus pocas monedas las gasten en comprar los aparatos o pagar en los salones de Chat el poco dinero que les dan para su merienda...
La farándula y los reinados de belleza son propios de los ricos, si un día un pobre llegará a coronarse, sería absorbido por las élites y como nunca ha estado acostumbrado a lo estrambótico de estas sociedades, se degenera en vicios y libertinajes y viene la crítica, como los pobres nunca tienen tanto, se desbocan cuando un poquito más les llega, pero en realidad no es por eso, sino que la misma sociedad elitista le muestra el mal camino, lo guía por las perdiciones para sacarlos de sus vidas egoístas y quedarse solos en sus bacanales.
Y todo esto, con el aval y la bendición de las santas religiones, especialmente la católica, cuyo acaparamiento de los medios y “viveza” para acomodársele a la “ciencia” y a los “fenómenos naturales” a medida que pasan los años, hacen de esta ideología la más dañina y peligrosa en todas las épocas.
Curas, sacerdotes, prelados pederastas, ladrones de inocencias... Pecadores. Mentirosos de la mejor calidad en todas las épocas y momentos... Seminaristas en casas de prostitución con sede propia y un gran crucifijo en la entrada, tapándole los ojos a un cristo inmóvil con una manta para que no vea sus perversiones.
Por ello la gente se ha dispersado a abrir sus propias tiendas de campaña y crear nuevas religiones o refundar algunas obsoletas, pero todas con el mismo fin, hacer que el hombre le rinda culto a las cadenas que lo tienen aprisionado, que se arrodille arrepentido por pecados que cometidos sobre sus semejantes, con un padrenuestro y unas lágrimas quedan limpios con un pedazo de harina desabrida y una copa de vino de uvas pisoteadas por extraños, y santificadas estas humanas creaciones por las manos de quienes se dicen los más santos y ejemplares, como el cura Rozo en Colombia por ejemplo.
Y salir de nuevo a hacer daño, de todas formas, dios perdona y como esta vida es inútil y vana, como lo que vale la pena es lo que viene después de la muerte, entonces para que preocuparse por ser más solidario?
Con unas monedas puestas en una caja hecha de la misma madera con que están hechos los dioses inertes colgados en las paredes y en los cuartos de los creyentes, con la misma madera con se fabrican las armas que matan a los pobres o los bolillos que se usan para dominarlos en las protestas, con la misma madera de los féretros de los pobres que son asesinados en protestas pacíficas por sus ideales sociales, solo con unas monedas más sucias que las barracas de los cerdos, limpian sus pecados los ricos...
Los pobres solo oran, si no hay para un mendrugo duro y aguas con colorantes para la sed para menguar las necesidades hambrientas a sus hijos, mucho menos para lavar sus pecados. Solo los ricos son perdonados, por ser quienes más dan. Pero, aún así, sabiéndolo, los pobres viven en medio de sus desgracias resignados, es lo que se les ha enseñado desde el mismo vientre materno. Son tan felices, como viven los ricos en medio de sus vicios y sus fantasías orgiasquicas y bacanales de fama.
A más pobreza... Más fe... Es la idea que se le vende al pueblo que menos tiene, desde la cuna se le inculca a los niños que ser resignado es una alabanza a dios y “algún” día le será premiado. Así, los niños crecen en esta expectativa y muy, pero muy pocos contarán con la suerte de salir adelante en medio de las adversidades; la más difícil de todas es la discriminación por su status social, si se observa con detenimiento, quienes sostienen a las iglesias y sus dogmas son los más pudientes, los que más tienen, los que más despilfarran, así que esto equivale a decir que a las iglesias se les paga o soborna para que sigan manteniéndole la fe a los pobres...
Si las religiones se acaban, se acaba la pobreza y se acabarán las guerras, que son al fin y al cabo la consecuencia primaria de la ignorancia de los seres humanos. Las religiones son las que enseñan a odiar a sus semejantes que le son contradictorios, si no se les puede transformar a sus dogmas hay que exterminarlos y provocar las guerras es la mejor estrategia, desde los más lujosos tronos en Roma y las casas de gobierno de las potencias se señalan detenidamente y con el mejor cálculo ajedrecístico de todos los tiempos, donde se ha de seguir combatiendo, desde Roma, se sigue manejando el mundo, como en las épocas de Nerón, desde el trono más lujoso de la tierra, como lo hacía Calígula, con el anillo más bendito y una comarca de miles en una plaza cuyo suelo guarda las historias más nefastas de los emperadores, se dan las órdenes que siguen atormentando a los pobres, a los desvalidos, necesitados, hambrientos y sedientos, ya no tanto de justicia, no, muertos de hambre viendo como se desaparece lo más sagrado que se tiene, la dignidad del ser humano y todo ello con las costillas pegadas al espinazo.
La sabia, poderosa y vengativa naturaleza siempre se ha salido con la suya, y aunque se ha demorado en estas épocas recientes, vendrá. Pronto, eso se presiente, sin necesidad que venga un mesías a ratificar lo plasmado en un Apocalipsis donde inexplicablemente nos enseña lo más sofisticado del terrorismo, o si no, quienes son los jinetes y los ángeles que tocan las trompetas, si no los que se baten en las guerras? Que mal ejemplo de intolerancia y perdón de los pecados por más graves que sean.
Y a todas estas, sigo sin obtener respuestas a Mateo 10:34, me enseñaron que Jesús vino al mundo a salvarnos e instruirnos sobre el amor al prójimo y el sacrificio por su pueblo y ahí mismo dice, según este sagrado versículo que el papel de Jesús el Cristo fue de el de causar división entre sus semejantes: “No piensen que he venido a traer paz al mundo, no he venido a traer paz sino guerra, he venido a poner al hombre contra su padre...”
Que ojalá los coja confesados cuando se le derrumben los templos y las mansiones. Los pobres, sobrevivirán más fácilmente, porque están acostumbrados a las desgracias, al hambre, a las calamidades y a la intemperie. Allí si serán más valiosos, aun cuando sigan siendo creyentes o se vuelvan ateos.
Nunca más se maltrate a los niños en la faz de la tierra, las religiones promueven la pobreza y sus manifestaciones: prostitución, pornografía, perversiones. Dicen no al aborto porque una vida es sagrada, pero les importa poco si la madre es una niña de diez años que fue violada por un creyente que desde la cárcel dice que está arrepentido y clama justicia porque ya pago su deuda con la sociedad. Como dios es el que juzga soltémosle para que salga las calles a seguir engendrando más criaturas hambrientas de justicia desde antes de nacer,. Bendito sea...
Dicen no a la dosis personal de drogas, pero promueven el consumo de alcohol y las fiestas; matrimonios, bautizos, carnavales, reinados, ceremonias militares con bendiciones sacramentales... Despedir a los hijos para la guerra con un crucifijo: Ojalá que mates a todos tus enemigos... Pobres muchachos, falsas ideas les vendieron, se van al matadero creyéndose patriotas, cuando son borregos en extraños desiertos... Con un escapulario metálico o de madera que se quedará en el suelo de un país extraño... Que agonía tan miserable, sin nadie que en sus últimos momentos le tome su mano para decirle: “te quiero...”
Nunca más se maltrate a los niños en la faz de la tierra, las religiones promueven la pobreza y sus manifestaciones: niños en las calles vendiendo sus cuerpos a los mejores postores, jíbaros ofreciendo venenos en los parques que rodean los templos... O que me digan que miento si en Medellín, Cali o Pereira no se consiguen niños que se venden para bacanales de drogas y sexo por menos de 5 dólares en los parques custodiados por las catedrales católicas...
La pobreza se acabará cuando se acaben las religiones, pero para ello, tendría que estrellarse un cometa de cien kilómetros de diámetro contra la tierra, o que haya un diluvio donde no haya arcas ni profetas...
Mientras tanto, que sigan las perversiones bendecidas por la iglesia, que cada cual abra su templo o su iglesia y engañe a cuantos más pueda, esa es la vida...
Sabia, poderosa y vengativa naturaleza, en ti creo infinitamente.
Amén

abril 29, 2012

Matrimonios en el mundo pedófilo. Medellín Colombia. Condena por abuso sexual de niños, adopción ilegal

No todo está perdido... Pero 20 Años después, Medellín sigue sangrando...
Recordando las denuncias sobre la prostitución Infantil en el Parque Bolivar de Medellín, uno de los sujetos denunciados en épocas lejanas del siglo pasado, de niños sicarios, de sacoleros y prostitutos pequeños...
Hubo investigación, arresto, aceptación de cargos, reconocimiento de delitos, manifiesto de víctimas, y el victimario pagó una pírrica condena. Según las víctimas entrevistadas antes de elevar las denuncias, el sujeto tenía estabilidad laboral, solvencia económica, automóvil (renault 4), colecciones de pornografía infantil en formatos VHS y BETA, etc.
Una de las víctimas lo denunció penalmente, pero su petición no tuvo respuesta, según expediente.
Año de 1992, dentro de las profecías cumplidas Los Niños de las maquinitas... 
Psicólogo, filósofo, profesor de primaria
Denunciados los depredadores sexuales de niños desde principios de la década de los noventa, hoy he encontrado que no todo está perdido, reburujando en Google Search, encontré esto: 
201.244.4.20:8080/...DE.../14503jun.doc - Translate this page
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CASACION. SERGIO IGNACIO ECHAVARRIA TORO. Proceso Nº 14503. CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. SALA DE CASACION PENAL. Aprobado acta No.
Juzgado 21 penal del circuito Medellin
Procesos
05001310402119960275801
05001310402119960275802

No hay mejor retrato para este caso colombiano, que la terrible historia de la vida real del niño Steven Stayner, secuestrado a los siete años de edad, para vivir como "PAREJA SEXUAL" del Reverendo (HP) Parnell. Película americana, Click al video para ver la película completa, en Inglés.
Paradógicamente, el actor que representó al Reverendo Kenneth Parnell, tenía un asombroso parecido con nuestro criminal criollo. Un medio sacerdote paisa frustrado que a medias tenía estudios y conocimientos de psicología y filosofía, aprovechando de ellos para abusar sexualmente de niños (?), todos ellos menores de 13 años.

Su estrategia favorita consistía en asistir a encuentros de fútbol de menores de colegios o clubes que conocía perfectamente y donde fungía como profesor o asesor espiritual, en cuanto terminaban los partidos, llevaba a los chicos a su departamento con el pretexto de ofrecerles ducha, para terminar "bañándolos"...
Si aún vive este engendro, recordarle su gran amistad con ciertos políticos, que se avergonzaron de sus conductas con justa razón, tenía bien camuflada su vida de pederasta en todos los campos, familiar, laboral y de sociedad.
Tal cual el reverendo Parcell de la película, usaba una mascota para engatuzar a los niños, Sergio Ignacio E. usaba a Pitufa, una cachorra que si hubiera podido hablar...
Para consultar los procesos siga los pasos de las imágenes.
** Echavarria sin tilde. (lapsus de la Rama Judicial de Colombia)

Proceso Nº 14503
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
SALA DE CASACION PENAL


                                                 Aprobado acta No. 105 
                                                 Magistrado Ponente:
                                                 Dr. FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL


Santa Fe de Bogotá, D. C., veinte de junio del año dos mil.

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad formal de la demanda de casación presentada por el defensor del procesado SERGIO IGNACIO ECHAVARRIA TORO.

Antecedentes.-

1.- En el mes de abril de 1992, la Unidad Nacional de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación, requirió en la ciudad de Medellín la conformación de una Comisión Especial de Agentes Investigadores del Cuerpo Técnico de Investigación,  con el fin de averiguar presuntos actos de prostitución y corrupción de menores varones, puestos en conocimiento por un personaje anónimo que sin embargo, suministró  datos concretos de tiempo, modo y lugar, nombres de los delincuentes y sus víctimas, y croquis de los lugares de la ciudad donde se realizan dichas conductas...

---------------Texto de la jurisprudencia...---------------

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,

R E S U E L V E:

RECHAZAR la demanda de casación presentada a nombre del procesado SERGIO IGNACIO ECHAVARRIA TORO, por lo anotado en la motivación de este proveído. En consecuencia SE DECLARA DESIERTO el recurso.

Comuníquese y devuélvase al Tribunal de origen.

Cúmplase.
EDGAR LOMBANA TRUJILLO

FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL        JORGE E. CORDOBA POVEDA

CARLOS A. GALVEZ ARGOTE                 JORGE A. GOMEZ GALLEGO 

MARIO MANTILLA NOUGUES               CARLOS E. MEJIA ESCOBAR

ALVARO O. PEREZ PINZON                    NILSON PINILLA PINILLA

TERESA RUIZ NUÑEZ
Secretaria
Para consultar expedientes PUBLICOS
Elija Ciudad Medellín 
Elija Juzgados penales del circuito de Medellín
Copie y pegue en el campo relacionado SERGIO ECHAVARRIA TORO
Procesos
05001310402119960275801
05001310402119960275802






El hijo del Héroe Nacional Steven Stayner, Jr

abril 06, 2012

La niñez de Jesús... El mortal que crece.

En nombre de la libertad mental, para romper las cadenas de los opresores religiosos:
DECIDLE LA VERDAD A LOS NIÑOS! 
Los dioses no existen...
No hay milagros, solo carnal esperanza, poca bondad y mucha maldad...
Quienes si existen, son las criaturas que, con fe y devoción le cantan y alaban, porque son esclavizadas de mente y cuerpo, aún antes de dar su primer bocanada de aire; quizá por lo duro que presiente el mundo, los recien nacidos le recibimos a gritos o llanto... Que se sufra menos.
Escrito por Esteban Guinios/Uncrewdibler en Noviembre 14, 2006 02:34 PM, en tareas de infiltración a los foros boylover, cuando todos los infectos creyeron en un poeta ilustre, inspirado y aparecido de la nada apodado Thimberland...
Años después, Cuanto daño se les hizo... Tardan demasiado las autoridades.
La historia de Jesús desde su nacimiento hasta los doce años, es tan vaga como su enigmática desaparición de las sagradas escrituras desde que se encontraba en el templo en Jerusalén con los doctos sabios, a los doce años de edad y su nueva aparición cerca e cumplir los treinta años, fecha en que fue bautizado por Juan, según las escrituras.
Pero, que fue de este pequeño que despertó tantísima admiración dentro de su pueblo y que sus padres pretendieron ocultar?
Una parte de la historia sagrada dice que creció junto a sus padres hasta que encontró la sabiduría total. Como se encuentra la total sabiduría estando más de 15 años con los mismos doctos sabios de siempre?
Por ello, presumo que la historia de Jesús va más allá de la simpleza de explicación que se encuentra en los libros “sagrados”. Siendo que fue un gran personaje, acaso mitificado y convertido en mártir, Jesús fue un niño de lo más corriente que existió en su época, con las mismas curiosidades, aventuras, historias y anécdotas de los niños que desde siempre han existido. El caso de Jesús es un tanto particular, ya que su inteligencia era la de un chico genial, apreciado y admirado por todos, pero sin la menor pizca de orgullo o vanidad por sus dotes.
Como ya sabemos su historia (vaga) desde su nacimiento hasta los doce añitos, me ocuparé de contarles, de acuerdo a escritos encontrados en bibliotecas y libros manuscritos bastante antiguos a los que pude acceder hace mucho años en una gran biblioteca de mi ciudad, además de los datos recopilados gracias a la magia de la tecnología, que pone en nuestras manos un elemento tan valioso como el internet, el cual permite encontrar datos en distintos idiomas, poder traducirlos casi a la velocidad de la luz, mapas y todo tipo de detalles que solo con pulsar una tecla nos dejan tan asombrados como cuando encontramos la fotografía del cuerpo desnudo de un chico de 12 años, en todo su esplendor y belleza… Como el cuerpo de Jesús cuando cumplió esos mismos años y desapareció de la historia, hasta mucho tiempo después.
Es así, como María y José, un poco descuidados y dejando a la Divina Providencia la labor del cuidado del niño, lo dejan en Jerusalén pernotando, perdido durante tres días, tres días que estuvo junto a los Doctos Sabios, escuchando y aprendiendo de ellos, hasta saciarse y dejarlos exhaustos y demostrarles que no sabían tanto como ellos decían. Se asombraron José y María, pero la respuesta del niño los dejó pasmados, así que nunca más volvieron a preguntarle nada de sus desapariciones. Tanto así que se perdió de ellos por largos años, hasta aparecer después en su propio bautizo, 18 años después de ese día, oculto para los escribas y fariseos y contado por un amigo.
Pero que pasó en realidad?
Veamos. Simeón que fue un gran personaje fue de los primeros que se percato de la belleza tanto física como espiritual de Jesús, pero también fue le primero que sembró la duda en la mente perspicaz y curiosa de tan inteligente infante. El, Simeón fue quien le dijo a Jesús que su padre no era José, con lo cual sembró una duda que llevó al pequeño a averiguar por su parte acerca de este insuceso y es que a quien no le preocupa saber que su padre no es ese quien lo ha criado, bien o mal, viviendo del oficio de la carpintería?
Consulta pues Jesús a una anciana que todo lo sabía por esas tierras, de nombre Ana, quien también presintió de la especialidad mental de este niño prodigio, ella le termina de confirmar y ante la insistencia del chico, quien a punto de estallar en llanto le ruega que le confiese quien es su verdadero padre, y quien no se fascinaría con las lágrimas de un tierno ser que dicen, tiene en sus espaldas tamaña misión de salvar al mundo? Imaginan sus lágrimas? quien podría resistírsele?
En fin, Ana, como dije se llama la anciana, quien conoce perfectamente todo lo que se sabe de la sagrada familia. Ella es quien le dice a Jesús que su padre puede ser un tal Judas de Gamala, que era insurrecto de Roma… No alcanzó bien la mujer a terminar de explicarle que el espíritu santo había engendrado su ser en María su madre, a la carrera de Jesús, no le pudo alcanzar siquiera a decir - espera… Al siguiente día partió la familia, José, María y el niño preciado a Jerusalén desde Nazareth, donde cada año asistían a la ceremonia de Pascua. Jesús iba cabizbajo, su madre pregunta porque, a lo cual responde que quiere saber quien es su padre verdadero. En una charla un tanto larga y tediosa, tratando de explicarle a un genio cosa tan sencilla, empeoraron la situación, pues le dice María que quiere hablar a solas con el niño, José se siente apenado… María le dice a Jesús que es hijo del espíritu santo y ahí si entró el pequeño en una depresión peor…
Pero imaginen, primero le dicen que no es hijo de José, luego que es hijo de un tal Judas de Gamala y para colmo de males su madre le dice que es hijo de otro, del espíritu santo… Todo el viaje fue silencioso de ahí en adelante…
Al llegar a Jerusalén, el niño se pasea solo por la ciudad, a veces no comprende su adelantada inteligencia y piensa para que le puede servir.
Conoce algunos niños de una aldea que también viajaron a la fiesta de pascua, juega con ellos, asiste tardío a las ceremonias, pero no se priva de sonrisas aprovechando cada momento para aprender de sus nuevos amiguitos y separarse de la rigidez de la educación religiosa de sus padres tutores.
Esa primera noche, duerme en casa de un niño, de trece años llamado Josué, hijo de un Samael.
Tendidos en el piso de arena del jardín de la casa de su anfitrión, en una estera, Jesús pasa la noche por primera vez lejos de sus padres y familia. Observa el cielo completamente lleno de estrellas, juega con Josué a adivinar cual es cada una de ellas, ponen miles de nombres, a la luna la bautizan con Helena, al sol con Ah Salón… Ríen, se tocan y empujan suavemente, Jesús jamás había sentido nada diferente por nadie que no fueran sus padres, dado que ellos le repetían continuamente que no debería distraerse de sus actividades de aprendizaje, si es que se le puede llamar aprendizaje a la carrera de la vida para lograr una muerte tan indigna y triste como la de la crucifixión, siendo inocente que es aun peor.
Ya bien entrada la noche, se toman de las manos y duermen tranquilamente como dos verdaderos seres que se quieren, aun recién conocidos. Y maría? Y José? En los templos, sacrificando tórtolas y palomas y quizá corderos y hablando bien de su hijo, pero sin saber de su paradero…
Es más de media noche, el frío del jardín obliga a estar más cerca sus cuerpos, cubiertos por unas delgadas túnica de lino, sucias y cubiertas de arena, son llevados dentro de la casa por el padre de Josué. Al otro día despierta el alba, cantan las aves y la bulla del pueblo empieza. Jesús se levanta, mira por la ventana de la gruesa pared y divisa las gentes en peregrinaje hacia el templo. Se sienta al lado de Josué, lo observa, acaricia su cabello largo y negro, observa detenidamente sus labios, los toca, les da vida, se acerca y susurra algo a su oído. El niño despierta, sonríe y sus ojitos restriega, se sienta y abraza a Jesús. Juntan sus cabezas y sonríen con sinceridad. Van al patio donde ambos graciosamente se disponen a orinar, cada uno cubriendo su intimidad. Se miran y sonríen sin ninguna maldad. Sacuden ágilmente y corren a un pequeño pozo de donde sacan agua para lavarse la cara, Josué le explica que el cuerpo se lo bañan cuando van al oasis que queda distante del pueblo. Para el diario correr de los días solo se bañan la cara o beben, para eso es el agua del pozo. Jesús le pregunta si pueden ir al oasis. Josué presuroso le toma de la mano y corren a cumplir su sueño de jugar como pequeños, esta vez en el agua pura del desierto, tan escasa y tan apreciada. Se diría que sagrada.
Llegados al oasis se desprenden de sus túnicas, hay que ver la belleza de los cuerpos de los infantes acostumbrados a cubrir íntegra su humanidad, por vergüenza de otros tiempos, que pesar tanta belleza sin admirar, como esperando un ser terreno que se apodere de su energía inexplicable.
Van entrando en el oasis, dos palmas gigantescas que hacen de portón de entrada al pozo, bastante grande, de aguas más transparentes que el aire, frescas, resplandecientes y es que cuando los niños la lanzan por los aires alegremente, se forma un arco iris como indicando el tesoro tan espectacular que se halla al final de ese cúpula interminable de colores.

Sus cuerpos, arqueados, ya balancean para atrás, ya para adelante sacando manotadas de agua que se lanzan entre sí, están tan solos, tan íntimamente solitarios que no se han dado cuenta que el resto de las humanidades de los pueblos aledaños han ido a la ceremonia de Pascua. Pero disfrutan las horas, la alegría que experimenta el niño Jesús, es algo que nunca olvidaría, tal vez por eso después serían por ello los niños, la predilección de su vida
Se detienen, se miran fijamente a los ojos, son niños Judíos, cabellos oscuros, largos en rizos, demasiadamente hermosos, que brillan con luz propia, ojos claros los de Jesús, contrastan con la superficie del agua, tan cristalina, los de Josué, negros, muy oscuros, con una señal inequívoca de quien ama profundamente la vida; las piernas de Josué, bien formadas, andando detrás de las cabras y caminando diariamente tantos trayectos cargando el agua del consumo diario, la fuerza del trabajo se refleja en el cuerpo de este niño, de glúteos perfectos, abdomen delgado y esbelto, del color de las arenas del desierto, su delgado cuello y las facciones de un viso árabe descomplicado, dentadura blanca y una sonrisa que seduciría a los dioses… Jesús, un poco más pequeño, con los bracitos más desarrollados que los de Josué, quizá por la ayuda que presta a su padre en la carpintería, no tiene tan desarrollado el cuerpo y frente a Josué se diría que parece un tanto frágil, delicado; pero igualmente esbelto, al correr entre el agua menea su cabeza y el cabello se le pega a la piel, le da un matiz espectacular, negro, combinado en degradado hasta llegar a su vientre bien formado del color de las arenas igualmente, amarillo tostado; el pubis musculoso brilla a medida que entra y sale en cada brinco del agua, se detiene y observa a Josué, parece la guerra de dos dioses enfrentados por el trono de la belleza masculina en sus primeros cambios.
Ahora se acercan, despacio, acariciando la superficie del agua clara, que no se espanta sino más bien rueda graciosa por las pieles santas.
Quedan frente a frente, se miran los ojos, los labios, el pecho, el vientre…
No dicen nada, simplemente observan. Cierran instintivamente sus ojos, pienso que puede ser porque sin usar palabras por iniciativa del Nazareno, se comunican mentalmente para conocerse. Sus manos se tocan suavemente, se guían por sus rostros, es como si intentaran conocerse los poros, las hendiduras y pequeñas cicatrices que surcan sus pieles. Sonríen sin abrir sus ojos, cada uno lleva la mano de su amigo por los senderos de su cuerpo, sin inmutarse, mientras su mano libre cubre lo que les es prohibido mostrar, pero no tapándolo de la mirada del otro, sino conociendo su propio palpitar…
Y penetran en el agua, se hunden, sienten tan cerca sus cuerpos que pareciera que del agua florecen nuevos colores, el cielo se ilumina de una manera especial y beben el agua del manantial para hacerse puros.
Ya, tiempo después, saciados del líquido vital, cubren sus cuerpos con las túnicas que secaban en un cercano corral abandonado. No usan interiores ni nada parecido, la misma túnica cubre por medio de sus piernas y les atrapa los genitales para protegerlos de las arenas o de algún insecto, prensan a la cintura con un nudo y corren presurosos al pueblo para la participación de la Pascua.
Ahora son inseparables. Y esa amistad es la que la historia quiere ocultar.
Josué, un poco más maduro físicamente, enseña algunos trucos a su amiguito Jesús, ávido de aprender más de los niños que de los adultos, a quienes puede instruir perfectamente, pero que son tan de volátil parecer, que hace difícil la tarea de cambiarles espiritualmente, cosa que con los niños no es problema, pues están siempre tan dispuestos al afecto, al amor y al buen tratamiento que suelen entregarse sin demora a quien de verdad se muestre atento con sus poquísimas necesidades de curiosos y sinceros.
Después de los tres días perdidos de Jesús, ya podrán mis apreciados lectores imaginarse con quien disfrutó más Jesús su días en Jerusalén, si con los doctos sabios o con su amigo Josué.
Jesús y Josué entonces durante varios días disfrutan de la claridad y la frescura del manantial del oasis, siendo siempre acaso casual la estancia de un curioso de túnica fina, coincidente en los paseos de los niños, prácticamente a todos los lugares. Tal vez vigilantes.
Unos ojos discretos y más bien extraños, de un rostro casi cubierto por la túnica muy fina acompañado de varios jinetes les observa detenidamente.
Y es que hace buen tiempo, en una ciudad de gran importancia, a muchas lunas e allí se gestaba un plagio para el bien de la humanidad. Si, tenía que ver profundamente con la vida de Jesús. Y es que las noticias vuelan. Ocurrió que en la ciudad más importante del mundo por esos años, Roma, que se cubría de emperadores y gladiadores y espectáculos en sus arenas, ocurrió que Augusto, el gran emperador, le dio por hacer un trato con un tal Arminto, un Germano que era muy rebelde y se había tornado en héroe que no permitía la entrada del imperio en la zona norte de Europa de esos años. Mándalo llamara El buen Augusto y le propone dejar en paz a su pueblo si cumple con una condición bien importante pero igualmente arriesgada.
Cuéntale Augusto a Arminto, que existe en Jerusalén un rumor de la visita de un niño de Nazareth con poderes especiales, que es hijo de un rebelde que el tenía por amigo (aquí se refiere al insurrecto Judas de Gamala, supuesto padre de Jesús), al cual quiere castigar robándole a su hijo dotado de gran inteligencia.
Después de algunas discusiones y la firma de algún tratado, se queda definitivamente la decisión en santa palabra comprometida. Arminto traerá al trono Romano al niño, de nombre Jesús y Augusto dejará en paz al pueblo germano para siempre. Pero tras de esto, Augusto presumía la imposibilidad de Arminto y así se valdría de la ruptura del trato para poder invadir las tierras del ahora su compinche en el sagrado secuestro.

Parte Arminto desde Roma, atraviesa Italia hasta Bari, se adentra en el Mar Adriático, surca el Mediterráneo con una legión que el mismo Augusto le proveyera; son demasiadas noches y días, que el Germano no está acostumbrado, poco está de sospechar las intenciones de Augusto, aún así, este hombre de corazón bueno y justo, no defraudará a su pueblo, y luchará con su vida por liberarlo para siempre de la amenaza del Romano imperio.
Al cabo de algunos meses, llega por fin a Jerusalén, está disminuido físicamente por la travesía, pero para su fortuna, encuentra que ha llegado casi exactamente para la fecha de la pascua, así que ahorrará su viaje a Nazareth porque el pequeño Jesús, el niño que dicen salvador y que el aún no lo sabe, se encuentra en la principal de Israel, pocos saben que jugando con Josué.

Arminto asiste a las ceremonias de Pascua, su piel curtida por la travesía le da un aspecto de creyente de esas zonas. Se da a la tarea de conseguir información sobre el pequeño niño, sin ser un hombre de mal espíritu, piensa empacarlo como fardo en un barco que les aguarda bien cerca de la ciudad de Gaza.
Y llegado el día señalado por Arminto, esperan que los niños se desnuden, jueguen con sus juegos casi sagrados dentro el oasis, les hurtan sus ropas que solían enjuagar y dejar en el corral abandonado. Se acercan a los chicos, montados en sus caballos de gran talla…
Los niños se miran desorientados, son épocas de confianza, pero esto es raro. El hombre de hablar extraño los llama con una seña. Sienten vergüenza de su desnudez y se tapan sus cuerpos con las manos lo que más pueden, sus cabellos ensortijados les cuelgan por la frente, le ruedan por los hombros, cubren sus ojitos inocentes, Arminto se deslumbra ante tanta belleza. No dice palabra alguna, observa. En sus tierras natales jamás ha visto cuerpos más esculturales, de pieles tan perfectas y rasgos tan delgados pero fuertes…
Les ordena a sus hombres interrogarlos, a ver cual de los dos es el niño en el cual cometerá el plagio. Pero ninguno de los dos habla… Se apea de su caballo, limpia el rostro de Josué de sus cabellos negros y trata de asustarlo con su mirada de guerrero. Jesús toma de la mano a su amiguito y dejan descubierto parte de sus cuerpos de niños.
Arminto no puede perder más tiempo, solo lleva un caballo disponible, pero piensa que es perfecto para llevar a los dos pequeños, así no habrá dudas y le entregará a Augusto con creces sus deudas de compromiso. Ordena a sus hombres que cubran a los niños con un par de togas romanas, de las propias que llevan los tribunos, de perfectos cortes y telas finas, como sabiendo de quien es que se trata. Antes de las togas, mediante una manta delgada, meten por entre sus piernas y cubren sus genitales, echando hacia los costados de sus caderas y terminando en un pliegue disimulado por el frente. Los niños se miran entre si, se sienten tal vez importantes, con sus manos en los costados siendo vestidos por sirvientes que son tan delicados con sus pieles que casi ni los rozan. Quedan enfundados los pequeños en las togas, les cubren sus cabezas con parte de la tela de color blanco impecable, los suben en el único caballo y parten con rumbo contrario a Jerusalén. No hay palabras, no hay preguntas, los caballos raudos en carrera por horas atraviesan un pequeño desierto y dos praderas, antes de detenerse, para que los jinetes comer algunas viandas y los caballos beban agua y cenen.
Los pequeños se miran, están algo asustados, pero en sus corazones extrañamente reina una calma como aguardada. Uno de los sirvientes del hombre de facciones diferentes a los de los habitantes del desierto les pregunta en su idioma si desean beber vino o agua. Josué se adelanta, pícaramente arrebata el vino y toma un largo trago, pasa la vasija a Jesús, quien un tanto temeroso, imita a su amiguito y bebe feliz, dejando que un hilito de vino ruede por la comisura de sus labios. Josué se apresura a limpiarla con sus dedos, siente un halo extraño y abre sus ojos desmesuradamente cuando observa que la delgada línea de vino que se deslizaba por la boca de su amigo desaparece. Josué se mira los dedos delgados, la manchita de vino que alcanzó a quedar en su dedo índice, se ha tornado de color brillante, se la lleva a la boca y degusta, su aroma es de miel y el sabor es de agua de los más exclusivos manantiales. Nunca había tenido en su boca almíbar similar, nunca lo volvería a saborear, era la esencia de algo especial, la esencia del amor, la deliciosa felicidad.
Terminan la merienda de jinetes y corceles, de nuevo se hacen al galope, en una villa lejana después de dos días de travesía, los niños están demasiado cansados y tienen ardida la entrepierna. Allí se quedan en una tienda improvisada, cerca de una vereda. Al atardecer traen a una mujer pequeña de tez blanca, con algunos remedios en su mochila. Aplica ungüentos a los pequeños para aliviar las heridas de las escaldaduras, hay que ver sus quejidos, ambos bocabajo con las piernas separadas, casi llorando por el ardor de sus heridas, glúteos algo inflamados y rojos de la rutina del día cabalgando.
Duermen así, a la luz de la luna, con sus nalgas hacia el cielo. Cansados y tendidos en esteras cubiertas por telas suaves que llevan los viajeros. No preguntan nada, el cansancio no los deja. Se levantan al despuntar el alba, visten de nuevo sus trajes, la tela de la entrepierna impregnada de unas yerbas y algunas pomadas y de nuevo la toga romana. Se acomodan los cabellos, suben a las bestias y de nuevo al galope, parejo, salen en la mañana, con el sol a sus espaldas. El rítmico andar de los caballos, le da un especial toque al par de chicos, que en cadencias moderadas y propias de grandes guerreros parece que fueran un solo cuerpo en su corcel ajeno.
Llegan por fin a Gaza, dejan los caballos en un establo, se dirigen a un puerto cercano en una carreta que Arminto contratara.
Ya en el puerto, Arminto llama al nativo, le da instrucciones que les comunica a los chicos.
Entre otras, que no intenten escapar a ningún lado, cosa que los chicos no harían, si se les viera, podría decirse que era lo que estaban anhelando, aventuras y algunas cicatrices que sus vidas emocionaran. Que si alguien preguntaba dijeran que son sus hijos, los de Arminto claro! Se hacen a la mar en una embarcación de mediano calado. Los niños nunca han navegado, así que esta aventura se pone demasiado interesante para los dos.
Y zarpan, la emoción de los niños es inigualable, así como su mareo y malestar. La palidez pronto cubre sus rostros y lo comido en el día se devuelve al mar en bocanadas escandalosas y llanto, pidiendo ayuda a su dios por la osadía de haberse dejado llevar sin decir nada. Se apiada Arminto, les da aliento en su idioma. Una mujer que se percata del insuceso se acerca, le dice al Germano que ella habla el idioma de los niños, así que los asiste y les consuela.
Ya las noches y días transcurridos, los niños disfrutan del viaje por el mar, ven delfines, tortugas gigantes, pescan peces rosados de deliciosos sabores con unas redes, conocen por primera vez una especie de baño, en donde pueden poner el trasero cómodamente para poder dejar salir sus heces, un sitio colocado en la popa de la embarcación, donde directamente caen al mar los sobrantes de sus cuerpos. Se divierten, creo que mejor secuestro no ha habido en la humanidad.
Han aprendido algo del idioma del germano, además de prepararlos en el idioma de los romanos, que es al sitio donde irán, para cumplir con el negocio de Augusto y Arminto, a Roma, la ciudad más importante de todos los imperios en esa época de la humanidad.
Llegan a Alejandría después de muchos días, desembarcan y suben a un nuevo navío, más grande, irá directo a Roma, sin otra escala que Atenas, solo toman provisiones y de nuevo al mar.
Se divierten los muchachos, aprenden mucho más, uno del otro y de su amigo nuevo que de secuestrador pasó a ser su protector y consejero. Aprenden tácticas de guerra cuerpo a cuerpo, de asaltos a poblaciones, escuchan cuentos de terror realizados por las guerras de los imperios, lloran se ríen, pero aprenden. A veces en las noches, los pequeños duermen profundamente al lado e Arminto, el los abraza paternalmente, acaso arrepentido de haberlos separado de sus seres más queridos, pero ve a los niños tan felices que cree también que fue bueno haberlos conocido, así hubiese sido en estas circunstancias.
Escuchan también atentos los pequeños mientras su protector duerme, a los pilotos de las naves, como hablan del firmamento, de monstruos y beldades de los mares. Ríen, se divierten los pequeños.
Muchos días después, quizá meses, llegan a Atenas. Se surten de víveres, los niños observan desde la cubierta del barco la belleza de esta ciudad pero no descienden, su improvisado maestro explica lo que conoce de esos lares, lo que ha escuchado porque más bien sus tierras quedan al norte exacto de donde se encuentran, a muchas lunas y muchos soles. Zarpa la nave rumbo a Italia, por el Egeo y luego el Mar Jónico, su próximo puerto: Bari. Allí lo esperará una comisión, que lleva varios meses aguardando el plazo para que Arminto impida la invasión de Augusto a las tierras de sus pueblos, los germánicos.
Llegan a Bari en la madrugada. El barco es esperado por gendarmes romanos. No saben que la “carga” humana que llevan para Augusto, sería luego tan importante para la humanidad. Arminto, busca a los romanos, se entrevista con ellos, entrega a los niños y se va al pueblo a descansar su travesía de meses. Los romanos envían entonces a un mensajero a Roma para que comunique presuroso de la llegada del pequeño y así impedir la invasión de los romanos hacia los pueblos Germanos del buen Arminto. Los niños ni siquiera se alcanzan a despedir de el, cuando son estrujados por los romanos. Jesús mira a Josué, ambos están descontrolados, jamás nadie de esa forma les había tratado. Permanecen varios días con sus noches en una pensión de Bari, vigilados por los romanos, quienes solamente beben y tragan esperando una recua de bestias que les será suministrada para atravesar los Apeninos y dirigirse a Nápoles, donde se embarcaran con rumbo definitivo a Roma.
Pero, en la cabeza de Arminto, ruedan descontroladas las carcajadas de los pequeños en contraste con sus ojos de auxilio al entregarlos a los despiadados guardias romanos.
Decide entonces visitar la pensión donde tienen a los pequeños, llevan dos días aguantando hambre, solo les suministran agua, no duermen bien y los romanos borrachos han estado acariciándolos morbosamente. Están atados por los pies a unas trancas enterradas en el frío piso. Arminto llega y encuentra este triste espectáculo. Los niños se le abalanzan como fieras enjauladas pidiendo ayuda a gritos, sus ojitos están surcados por granes círculos opacos, por falta de sueño y buen abrigo, tosen roncamente. De las togas blancas, ahora solo tiene trapos raídos, mordisqueados por las ratas, al igual que algunos de los dedos de sus pies descalzos, llenos de sucio y tierra.
Los desata, el hombre, acostumbrado a llorar lágrimas de sangre por su pueblo y a ver caídos a sus familias y vecinos en sangrientas batallas, ahora está muy ofendido. Pero los guardas han llegado! Son cuatro, gigantescos y borrachos.
Hace señales a los chicos para que simulen que están durmiendo y se esconde en un rincón de la guarida fría y sucia destinada a los chicos.
Uno de los guardias penetra en el cuarto, manosea a Josué, le raspa su rostro virginal y puro que está sucio y ha perdido algo de su lozanía, el niño se asquea y llora, el romano le atrapa las manos y trata de despojarle de su toga raída… Se escucha un silbido fino, como cuando se degüella un cordero, un gemido y el romano cae pesadamente al suelo envuelto en una charca de sangre…
Arminto tapa la boca de los niños para que no griten y alerten a los otros borrachos romanos, sería la muerte y sufrimiento, el delito cometido al asesinar a un romano se paga con la muerte en sufrimiento.
Los arroja por una ventana a un patio que sirve de basurero y demora un instante en reunirse con ellos. Salta y se apresura a alejarlos de allí! De repente un montón de llamas empieza a consumir la caseta de los romanos y los gritos de muerte se escuchan desde el lugar, Arminto, Jesús y su amiguito corren a esconderse en una choza que usa el Germano para descansar antes de partir a sus tierras. Allí, les da alimento, los baña, los cuida durante varios días, el dictamen de las autoridades romanas, es que los gendarmes perecieron consumidos totalmente por el fuego, junto a dos niños que cuidaban, ebrios perecieron junto a sus acompañantes que no se sabe de donde eran…
Parte Arminto con los chicos, un tanto arrepentido. Pregunta a donde quisieran ir, porque el tiene que partir a su tierra, seguramente a luchar contra Augusto, ya que no recibiría su trofeo que era Jesús. Jesús le mira y le dice que él es a quien buscaba, Arminto responde que ya no importa, que ahora lo que interesa es regresarlos a su casa, pero que no podrá acompañarlos, porque tiene que defender a sus gentes.
Jesús le dice que los puede dejar donde una barca los acerque a Alejandría o Atenas, ciudades que admiraron desde la barca aquellos días de iniciada la travesía.
Arminto entonces los lleva a Bari nuevamente, al puerto, Allí paga unas onzas de oro a un capitán de barcaza y le hace comprometer su palabra que los llevará a Alejandría a salvo. El capitán acepta, pero les advierte que ganarán su pan con el trabajo en la nave. Los niños brincan de alegría y antes de subir a la barca, se despiden de Arminto quien deja escapar unas lágrimas, que es raro en un valiente verlas delante de la gente.
Les da una bolsa con provisiones y en la nueva túnica sencilla de Jesús deja una bolsita con unas pepitas de oro y un diminuto diamante por si acaso hiciere falta algo en su travesía de vuelta a casa. Les da un beso, en sus mejillas ya menos bronceadas y se aleja por el muelle de madera, oculta su cara en una capa, para que los niños no observen sus lágrimas, le dice adiós con la mano y se aleja…
El capitán ubica a los pequeños en un cuarto del barco, exclusivo para la tripulación, les dice en tono paternal que deberán compartir su aposento con un marinero experimentado, es su hijo, de nombre Nicolás, de nueve años…
Josué no puede más que sonreír y rascar su cabecita, no sabe que siente, se excita pues deja escapar un si! de alegría, ansiosos de conocer al marinero experimentado, los niños lo buscan por todo lado de la nave. Jesús le dice que no se separen, que deben estar juntos, que ambos irán al mismo lado siempre sin separarse. Buscan muchos minutos, pero no encuentran sino adultos, viajeros, algunos esclavos, que deben ser remeros, cosa que atormenta infinitamente a Jesús, que acaricia las muñecas y tobillos de sus semejantes como queriendo sanar sus heridas inmisericordes. El capitán los llama, les dice que es necesario, que no se acerquen demasiado a ellos porque muchos son delincuentes y podrían asesinarlos. Los niños asienten con sus cabezas. El capitán les ordena ir a ayudar en la suelta de los cabos y amarras, que ya se acerca la hora del zarpe. Y del marinerito de nueve años, no se sabe nada. Han buscado en todos lados menos en el puente de mando, allí donde el capitán, desde la popa ordena a su piloto virar el gigantesco timón de lado a lado según la conveniencia del navegante.
Entonces, intrigados observan como el timón se mueve como si un invisible hombre lo girara, pero están en la proa, bien adelante, así que tendrán que esperar el zarpe para aprender un poco más de este arte. Sueltan las amarras, corren los tripulantes, se oyen gritos y órdenes, atrás, adelante, que las velas, que el ancla, que el timón. Y parte la barcaza con rumbo a Alejandría!
Ahora Jesús y Josué corren de proa a popa desesperados por la curiosidad de encontrarse al marinero experimentado de nueve años. Como dijo que se llamaba dice Josué y Jesús responde de un grito Nicolás! Mientras sube a la cubierta de la popa, donde imponente está el timón. Cuando penetran en esa parte se quedan como hipnotizados, un pequeñuelo de brazos fuertes, con camisita sin mangas (ellos llevaban túnicas, se vieron ridículos frente al pequeño Nicolás), se veía fortachón, de cuello grueso y grandes nalgas, que se veían tan musculosas cada vez que se apoyaba en las tablas para girar el timón, llevaba unas caligas (de ahí el nombre de Calígula, quien nacería curiosamente un año después esta visita de Jesús a Roma, en el año 14), que son como botas militares de los romanos, parecía un adulto en miniatura, pero de espaldas, ellos estaban ansiosos por mirar sus ojos, miras sus labios, su carita… Josué lo imaginó con algo de bigotes, pero no acertaba a decir nada. Jesús más paciente, espero a que pasara el agite del zarpe. Josué no, discreto se acercó… Nicolás giró su cabecita, Josué quedó pasmado! Frente a él ser con los ojos azules más grandes y claros que jamás en su vida vio, un rostro blanco bronceado, surcado por cejas bien delineadas y enmarcado en una gorrita semejante al turbante frigio, apretando los labios mientras daba timonzazos de acuerdo alas órdenes de su padre, el Capitán Frank. Muy cerca del timón, Nicolás señalo firmemente a Josué otro amigo más!
Le dijo en su idioma algo entrecortado –Tómalo, es bueno y se llama Quimera.
Josué, intrigado de como este pequeñito podía hablar sus palabras, su lenguaje, miró de reojo y vio en movimientos emocionados a un peludito ser que jamás en si vida había creído que existiera. Un Hurón, que emitía graciosos chillidos como avisando los datos del viento o acaso, el rumbo tomado…
Jesús se acerca y el animalito, de pelo muy fino y mirada un tanto asustada se le prende en el cuello y se sube a sus hombros, parecía que llevara una bufanda para el frío, pero en movimiento constante. Josué sintió miedo de tocarla, pero el valiente Jesús le puso la mano en el hombro a su amiguito de aventuras y el simpático Quimera uso su brazo de puente, empezando precozmente a lamer la orejita tierna de Josué quien ahora chillaba de forma similar al hurón y todos sonrieron de ver aquella curiosa novedad, un pequeño con carita de inocente tratando de huir de los besos de un peludito animal, que era ayudante del oficial llamado Nicolás, de nueve años y mano derecha de su padre, el capitán frank. Y rumbo a Alejandría, la barcaza de nombre Ganímedes, partió surcando el mar Adriático, pasar por el Canal de Otranto para después llegar al Jónico, atravesar el Mar mediterráneo y dirigirse a Egipto, a Alejandría, donde los niños terminarían su travesía en el Ganímedes.
Pero esta historia apenas acaba de empezar…
Dejemos que corran los días y que los niños, tres a saber Jesús, Josué, y Nicolás con su peludo Quimera, nos cuenten sus lindas bribonadas y sus aventuras a bordo de la barcaza del capitán Frank, quien no sospecha los tesoros que han encomendado en sus manos, que por fortuna son manos de capitán bueno de los mares, con un pequeño piloto que podría decirse, será el guía en el mar del salvador de los hombres.

Continuará…
Palabra de Esteban. Alabado sea el ingenio del hombre.

febrero 26, 2012

Ningún canalla dormirá en paz... Crónicas Iglesia católica corrompida

Juan Diego: Ojalá que puedas vengarte de la moral falsa e hipócrita de la iglesia que hirió tu libertad, ojalá puedas sonreír en paz sin la esclavitud mental de las religiones... Un abrazo hermano en luchas, sacaste la espada y ya no la guardes, te lo pide un guerrero de siempre!
Fuente Original: elojodelcangrejo.com cronicas... ningun canalla dormira en paz
Responsable Autor: Valiente Juan Diego Restrepo Toro
jdiegorestrepo@gmail
.com
LAS VALIENTES VICTIMAS!

LOS VICTIMARIOS
Jorge Antonio Restrepo Montoya: El “Mono”
Un hombre de religión obsesionado con pavonearse con los uniformes de la Cruz Roja. Un pedagogo. Una vergüenza para la Iglesia Católica. Mezcla inaudita del maestro paternal y del más ruin pederasta. (Foto tomada de su perfil de Facebook)
Parte 1. Víctimas

Revelación
Muchas veces me pregunté cómo escribiría esto, si con una carga de artillería, si relataría con crudeza los hechos, cómo contaría un secreto que no quise guardar… fui acosado y abusado sexualmente por un profesor, el director de mi grupo, cuando cursaba los primeros años del bachillerato.
Jorge Antonio Restrepo Montoya, su nombre.
Los años del liceo
Ofensivo. Nauseabundo. Verde. Cruel. Inmoral. Todos adjetivos perfectamente aplicables al protagonista de esta náusea. Nunca toqué el tema. Ni cuando estaba en el Liceo Municipal Concejo de Medellín, por allá entre la niñez y la adolescencia, en el momento en que debí decirlo a mis padres. Sin temor.
Relataré los hechos por primera vez, valiéndome de las palabras para romper la cadena. Giro tierra atrás, devuelvo el tiempo en días y minutos. Reconozco los rostros de mis compañeros, sus bromas en clase. Las mañanas de disciplinada atención. Hallo el eslabón podrido. El acoso y el abuso sexual. Los ojos del profesor. La depresión.

El Santo Padre en Medellín
Arropado en una doble cruz, la de Cristo y la Roja, el “maestro” era el representante de Dios en el colegio. Por un lado, un laico declarado que le dio la mano al Papa cuando visitó la ciudad, un hombre fiel a la férrea estructura católica, y por el otro, un generoso voluntario de la Cruz Roja en Medellín. De hecho nos formó en la Cruz Roja de la Juventud, orientándonos, llevándonos a campamentos donde nos enseñó que la Cruz Roja de la Juventud tiene como objeto inculcar el ideal de paz de la Cruz Roja en los niños y en los jóvenes; cuidar su salud; ejercitarlos en la comprensión de los deberes de solidaridad humana, cívica y de protección a los recursos naturales; y por último, desarrollar en ellos el sentido y la práctica de la ayuda mutua, con respecto a la juventud de su país y de todas las naciones.
La foto con Juan Pablo II permanecía sobre su escritorio como insignia. Dentro del cajón, otras fotos más oscuras que lo condenarían al infierno.

Parte 2. Villano

El lugar de los hechos
Es 1996, año bisiesto. Los estudiantes del Liceo Municipal Concejo de Medellín escuchamos rock, vemos Caballeros del Zodiaco, vamos a Unicentro y nos roban la LeSporsac. Yo me pierdo entre tantos niños y niñas, y jóvenes, y empleados, y maestros, en ese colegio con canchas, patios y árboles de mango; con laboratorios para los de once y con una pequeña sede de la Cruz Roja que sirve de enfermería, lugar silencioso, del pasillo aislado; lugar privado que cierra por dentro. Donde el abusador saca provecho de su mayoría de edad, de su fuerza, de su estatura y del miedo que causa a los niños.

El delito
El “Mono”, como lo llamamos los alumnos, siempre dice qué hacer. Fue coordinador de disciplina del colegio, director de grupo y ahora dicta la clase de religión. Tiene una obsesión. Se pavonea siempre, camina solemne por los corredores del colegio, vestido con los uniformes azules de la Cruz Roja. En su clase aprendimos que, siguiendo la doctrina y la moral, se podía identificar a los pecadores y diferenciarlos de los cristianos puros como él. Había pasajes de la Biblia que servían de sentencia para pecadores alejados del verdadero camino. Adoctrina. Habla. Y yo lo odio. Los dedos que abusaron de mi cuerpo el día anterior, me enseñan religión el día siguiente. Como víctima del acoso y del abuso, me doy cuenta de otro delito usado con otros niños: la pornografía infantil.
Es cuando entra Julio César, protagonista en esta historia. Es 1996, año bisiesto.

El silencio
Cuando ya el daño estuvo hecho, explicó cómo lavar la culpa. Según él, había una manera de obtener perdón: simplemente dígale al cura cuando lo confiese, que cometió actos impuros con alguien de su mismo sexo. No hay necesidad de decir nada más. No tiene que dar detalles porque él lo va a absolver, le da una penitencia, la cumple y listo, ni una palabra a nadie.
Este hombre tuvo a cargo cientos de niños y niñas.

Parte 3. Vox populi
La vida siguió
Siempre entendí que lo que sucedía no era “normal”. Tuve la sensación de dejar pasar el momento adecuado. Sentí rabia e impotencia. Pasaron los años y yo no pude olvidarlo, me revuelve, no me deja tranquilo la idea de que esto quede en el silencio, de que ocurrió con otros niños. Tengo necesidad de justicia. -Pero si tanto tiempo pasó- exclamará el abusador al leer estas líneas. El poder consiste en tomar el miedo de otros en nuestras manos y mostrárselos. Pero hoy, cuando no hay miedo, el silencio deja de ser cómplice. El que calla, encubre. Así de simple.
Todos en la vida hemos sido héroes, culpables, testigos, locos o víctimas. Por los días en que ocurrió no lo dije. Luego me hice el de la vista gorda. La distancia desde aquellas desagradables mañanas se hizo más y más grande. Callé. Temía herir a mi familia, traer más problemas a casa o desatar una reacción desmedida. Estuve confundido. Aturdido. Sentí culpa por no revelarme, por quedarme quieto. Incluso, pensé en los hijos del profesor ¿Qué hubiera pasado con ellos? Aquella familia que en sus cátedras nos pintó como ideal y nos la coloreó de santidad, porque él era el faro, el que alimentaba el amor a la madre, a la Virgen, a la educación; el que nos preparó para la comunión y nos llevó a confesar; el guía, el que nos cuidaba y aconsejaba, y nos obligaba, y nos abrazaba, y nos besaba… ¿Cuántas veces, aparentando piedad y devoción, engañamos al mismísimo demonio?
En aquella época, los medios de comunicación apenas si hablaban de temas de acoso y abuso sexual. No había Internet, ni Facebook, ni programas de televisión sobre sexualidad. Los colegios implementaban currículos de educación sexual medicalizada, con conceptos vagos, donde se entendía educación sexual como la prevención de las enfermedades de transmisión sexual y del embarazo adolescente. Esa pobre visión católica sobre el asunto.

La rabia por Facebook
Los alumnos del Liceo Municipal Concejo de Medellín en 1995.

Una amiga publicó una foto en Facebook y se desencadenaron los hechos recientes. El silencio quedó desactivado.
En la imagen aparece una cuarentena de muchachos con la camiseta de la Cruz Roja de la Juventud posando para una foto en la biblioteca. Aparecí etiquetado. Es 1995 y tengo trece años. Estoy parado en la izquierda, y en el lado opuesto, allá en la extrema derecha, sonríe el profesor de religión que se aprovechó de mis dudas, aumentó mis temores y les dio la forma que quiso.
Los compañeros comentaron entonces la “vejez de la foto”, los “bonitos recuerdos”, una compañera escribió: “…Yo también tengo esta foto, pasábamos súper en los campamentos, qué lindos recuerdos, en la cara se nos notaba esa inocencia…”.
Entre los comentarios, me llegó al correo una notificación con este mensaje: Jorge Antonio escribió: “Los llevo en el alma oro por ustedes diariamente ustedes fueron la felicidad y la razón de mi magisterio no me olviden escríbanme en mi información aparece mi correo”, así, tan campante.
En el colegio aprendí de Isaac Newton que toda acción tiene reacción igual y opuesta.
No me contengo jamás. Reventó lo que había callado. Inmediatamente comenté en la foto: “Lástima que no recibimos una educación laica como debe ser, sin embargo amo al liceo a pesar de la carga católica-hipócrita-chupacirios que nos daban los profesores en sus cátedras y fuera de ellas, camanduleros, rezanderos (nada entre cielo y tierra se queda oculto)… que inocentes niños fuimos… de todos mis compañeros tengo un maravilloso recuerdo…. pero esto fue lo que realmente debió pasar entre profesores y estudiantes, DISFRUTEN EL VIDEO: http://www.youtube.com/watch?v=oyy1NenrSpc&feature=fvst”. En el link adjuntaba el video de “Anotherbrick in thewall”, canción de Pink Floyd. Estaba lleno de rabia. En un instante me reencontré con el pasado y lo único que puedo buscar es justicia.

Cicatrizan los charcos en la noche
La jaula se ha vuelto pájaro
¿Qué haré con el miedo?
Alejandra Pizarnik

Hoy, cuando hago la denuncia pública, reflexiono sobre el acecho, sobre el “nadie se puede enterar jamás”, y no puedo comprender por qué suerte sicológica los niños y adolescentes víctimas del acoso o del abuso, nos quedamos callados ¿Cómo actúa el miedo? Que haya estado empaquetado o almacenado en cualquier estante de la memoria, no quiere decir que no exista. Estuvo olvidado, ahí, donde la intimidación lo mandó, porque cuando se ejerce el poder con amenazas, el diálogo no vale.

Julio César
¿Cómo abordar a un hombre que apenas reconoces para decirle que fuiste testigo de su sufrimiento? Una de aquellas mañanas en la sede de la Cruz Roja en el colegio, Jorge Restrepo, persuasión o morbo, me mostró cinco fotos en las que aparecía Julio César-niño desnudo.
15 años más tarde y movido por la foto publicada, encontré a Julio César a través de Facebook. Pedí su número. Lo llamé decidido. No sabía exactamente la manera en la que lo iba abordar. No tenía las palabras. Lo invité a tomar un café. Nos encontramos a las siete de la noche de un viernes. Actualizamos un poco la vida, intercambiamos profesiones y planes. Nunca fuimos amigos, pero nos reconocíamos, él cursaba un grado inferior al mío.
Sin más, me fui despachando. Te sorprenderá por qué estamos acá, le dije. Yo fui víctima del acoso y del abuso sexual cuando era un niño y sé que a ti también te pasó. Entonces, mencioné nombres y apellidos, Jorge Antonio Restrepo Montoya. Aunque pasó el tiempo, y ahora ando por los treinta, aparece así no más el recuerdo y me duele en el alma haberlo callado. El muchacho cambió de colores, yo estaba pálido.
Juan Diego, me dijo, en este momento pueden pasar dos cosas: una, que yo te diga que no ocurrió y dejemos las cosas así; y otra, que yo te diga que eso sí pasó, que es efectivamente lo que te voy a decir, a mí también me pasó men… y a nadie se lo he contado. Yo, jamás en la vida, imaginé que alguien iba a hablarme de este tema.
Le ofrecí que me acompañara en los pasos que daría hacia la justicia. Dijo que estaba conmigo.

El camino de la justicia
Definición de abuso sexual según los protocolos de atención a la niñez maltratada: “Todo acto en el que una persona, en una relación de poder, involucra a un menor en una actividad de contenido sexual que propicia su victimización y de la que el ofensor obtiene gratificación. Se entiende la relación de poder como aquella que nace de una diferencia de fuerza, edad, conocimiento o autoridad, entre víctima y ofensor”.
Un fiscal experto en el tema me dio una noticia desoladora: el delito ya prescribió. En mi caso, Jorge Antonio Restrepo Montoya sería investigado por los delitos de acoso sexual, acceso carnal abusivo, y en el caso de Julio César, pornografía. Pero han pasado más de 12 años, que era el tiempo límite que estimaba la legislación de aquella época para que los casos de abuso sexual fueran denunciados. Aunque ahora las cosas han cambiado con la Ley de Infancia y Adolescencia, pues estos delitos prescriben 20 años después de que la víctima cumple los 18 años. Pero esta norma no me ampara.
Con las vías legales agotadas, encontré una referencia al Macbeth de Shakespeare que dice: “Me atrevo a hacer todo lo que es propio de un hombre, quien se atreve a más, no lo es”. Queda entonces visibilizar el caso. Contarlo, exponerlo, repetir y repetir.

Nada queda oculto
“No habrá recompensa para los perversos, pero los justos pueden alcanzarla cuando les apetezca”

V for Vendetta

El silencio es frágil, un grito puede romperlo. A quienes dicen: “a mí me pasó también”, a los que callan, a los que cuando se miran en el espejo se quedan colgados en los recuerdos, abro la herida para contarles, para decirle al que abusa y al que abusó, que la justicia, más que una palabra, es una perspectiva. Hoy Jorge Antonio Restrepo Montoya anda suelto, sano y salvo… pero sus actos no están en el olvido. Apenas ahora comprenderá lo que dice Lucas en su evangelio:
“En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de un lecho, sino que la pone sobre un candelero, para que los que entren vean la luz. Pues nada hay oculto que no quede manifiesto, y nada secreto que no venga a ser conocido y descubierto. Mirad, pues, cómo oís; porque al que tenga, se le dará; y al que no tenga, aun lo que crea tener se le quitará”. (Lucas 8. 16-18).
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