diciembre 31, 2011

Arco Iris para un día... La Mariposa Generala.

Oracion por la salvación de los niños del planeta...
Si hay esperanzas...
Niños de distintas nacionalidades
Surgen de entre las cementeras la pasionaria, las azucenas, los claveles... Los tenues ojitos pardos de los helechos solitarios: esporas silenciosas, desde siglos pendientes por debajo de las hojas, celosas gritan al viento que hermosas vuelan libres gracias al poderoso soplo que más eterno es quien siempre ha llevado por los aires el sustento de las flores... Las mariposas.

Un roble se ufana de su corteza se acicala, piensa:
- Que día más fresco
Y con sus ramitas verdolagas, saluda al viento, ese que raudo pasó diciéndole piropos a las cúspides borrascosas de las montañas rocosas.
- Señor viento, que el manjar de mi cimiente le proteja por siempre!
- Gracias, eh? Noble roble. Siéntome demasiado agradecido de tu bienvenida, pero debo pasar por desapercibida tu noble entraña de saludarme, de querer detener mi carrera.
Y contesta el roble, un tanto curiosillo...
- Y eso? Que te trae con tanto afán por estos lares eternos?
Y el viento, que raudo y veloz pensaba desaparecer sin dejar rastro le da la vuelta al tronco esbelto, resopla suave sobre sus ramas hojas y corteza y le da un aire de alivio que el roble anhela cada tanto... Sonríe el potente vegetal enorme y su sabia siente que corre entre sus venas. deliciosa condena, hasta la última hoja se estremece...
El viento, entre alegre pero con un airecillo de tristeza contesta...
- Es mi viaje de cada cien años, a la vereda...
Y calla. Baja su gigantesca cabeza tornada por nubles de sutileza sagrada entre blancas de espuma pura de nieves y algo de grisáceo del poder de la chaparrón y las tormentas... Y de entre sus invisibles ojos deja escapar la lluvia de sus lágrimas...
El roble a punto está de acompañarlo en su extraña pena. Que puede haberle pasado a este forastero que siempre se ve de manera contenta viajando por entre tantas palmeras, frutos, praderas, valles, el mar mismo produciéndole en sus entrañas azules su propias mareas? Que puede ser lo que tenga este majestuoso señor rey de los tiempos?
- Viento, hermoso y poderoso mi señor. Que es lo que te atormenta?
Y de pronto como si todo se detuviera en el valle y la pradera, hay conjunción de estrellas terrenas!
La ardilla prisionera de sus cacahuetes, el lobo de sus aullidos dueño, el oso, de gris peluche de primavera se detiene, la gaviota se entristece, el águila su vuelo torna preocupante...
Que puede ser el detonante que a mi rey viento detiene en sus tristezas?
Todos los animales como en unificación de condena se entristecen con el viento que no puede más y deja escapar sus lágrimas de lluvias, plenas de sinceridad y libidinez terrena...
Como una sola masa, árboles, animales, peces y aún la marea que a veces empuja el viento se unen al lamento de toda la naturaleza...
Se miran en preocupación colectiva y socialista... Que no le puede doler a aquel que ama a sus congéneres de este valle de lágrimas, alegría y penas?
El viento triste, alicaído, con ojitos de ángel dolido se tiende derrotado... Se vence a las penas...
- No puedo deciros hermanos míos, la pena que me atormenta, pero cada año la sufro sin remedio, con colosal tormento se me hace delicioso este sufrimiento de siglos de siglos y siglos de vida eterna...
- Pero habla!
Grita la cotorra enfurecida...
- Dinos si señor poderoso, que te detiene? Porque ya tu poder se quiere posar y ante que ente?
- Serena, cotorra, son sus sentimientos.
Susurra por ahí un caracolito sediento de noticias buenas... Un ave sabia, calla se rasca la barba blanca, todos la miran esperando respuesta.
- Señor búho, dinos pues, bajo la premisa del símbolo de tu certeza, dinos pues que es lo que atormenta al viento, porque su maldita tristeza?
Eso gimió el burro en medio de su diatriba si entre lo bruto o lo inteligente poder diría, que el viento con su magnifica odisea de siglos, como iba a sentirse impotente ante algo que le contuviera su sonrisa...
Se estremece el viento... Se pone de altura de nuevo, mira al horizonte...
- Debo partir... Ya no hay remedio, iré al encuentro indecible de que es lo que me atormenta...
Y se aleja cabizbajo y triste, aún con sus nubes de ojos tristes derramando más lágrimas que una tormenta matutina, que ya no riega de rocío las rosas o los claveles o los girasoles impide en cosecha... Ya no... El viento en plena tristeza viaja y se atormenta en soledad... A! pero no! No irá solo, esta noticia de tantos tiempos callada tenemos que conocerla.
- Agárrame pues y con tus alas súbeme por los cielos águila de sinusoidales movimientos...
Grita la tortuga placentera de elevarse por lo cielos.
Así se ponen todos sus aperos de viaje. El caracolito travieso como si fuera con su paracaídas en el lomo ruega al halcón blancamente hermoso que le de un viaje por la pradera tras el resto de los animales y las plantas a ver si se entera de cual es la tristeza que atormenta al viento, el rey de los tiempos y testigo de los cambiantes movimientos de la corteza terrestre y sus contornos.
Vuelan las aves con sus cargas animales... Las plantas rastreras corren a subirse en las copas de los árboles, las enredaderas se prenden de las ramas que unas entre otras en encrucijadas pareciera que viajaran por los valles...
Llegan con cansancio a la pradera, cruzando el valle se observa al viento sentado en una roca muy blanca, una piedra sagrada, se toma la barbilla, piensa...
No lejos, comienza un zumbante pero imperceptible cosquilleo que le rasca sus extremos...
- BZZZZZ Bzzzzz BZZZZ...
Un zumbido no tanto extraño para él...
Se seca prontamente las lágrimas... Se acerca a una rama y por debajo de una hoja tierna, cuelga como en una cuna hermosa de seda, un bebé... Que condena!
El viento silencioso, coloca por debajo sus manos alargadas sin dedos, tiernos movimientos como para evitar que del cubículo tejido en tanto tiempo, pueda caer al suelo su enamorado tormento...
Que angustia, un nacimiento!
El viento se zaracea, se retuerce pero mantiene sus enternecidas y frías pero acogedoras manos. Mira curioso...
Algunos animalitos ya sospechan que es lo que le atormenta...
Las plantas ya lo saben... Somos nosotros los chismosos que inventamos las fábulas los que aún no sabemos cual es la causa de sus pesares...
De pronto, se abre un huequito muy pequeño por debajo del aposento de seda y empieza lentamente a aparecer una antena curiosa, explorando el aire y se escucha un grito alegre como de un bebé cuando al nacer masculla que es lo que tiene el mundo que cuando se nace, se llora?
El viento implora:
- Salte de allí que tenemos poco tiempo!
Se estremece se desespera y al fin se asoma la otra antena!
Luego con un suspiro, casi suplicante, en un rápido movimiento deja su cuerpecito débil por fuera de la que fuera su madriguera durante meses...
Se estira, deja un alita libre, luego la otra que se empieza a extender poderosa y el viento sonríe, se ha calmado su tristeza, brinca de contento con su larga cola, golpea amoroso las hojas de las plantas y el pelambre de los animales, las plumas de las aves y el oleaje de los mares, los ríos y las lagunas reverberan de alegría, el viento es libre de sus penas como antes!
Toma el pequeño manjar de los dioses, el hades a la vista de los humanos se pierde, ya no hay por que lamentarse, el tierno animalito que hace poco fuera solo un gusano ahora acaricia al viento y este, enamorado aun cuando es un bebé, la besa...
Una hermosa mariposa generala, una mantisa más que religiosa, con los colores más hermosos vistos que se haya, más imponente que un arco iris, mucho más!
Todo está de fiesta, todo...
Los planetas y las estrellas ahora brillan al otro lado del planeta porque saben que el viento ha logrado su proeza de llegar a tiempo para el nacimiento de su enamorada, la mariposa generala, cuyas alas, de círculos concéntricos y más simétricos que la geometría plana, deja escapar sus suspiros y vuela! Vuela! Se va juiciosa por la pradera y detrás de ella su enamorado el viento le empuja suavemente silbándole entres sus alitas de verde precioso y blanco marfil grandioso, de rosado pedernal, de negruscas manchitas que corren deliciosas por entre sus piernecitas flacuchas y antenas, del majestuoso dorado de sus ojitos miles... Vuela y libre es.. Vuela!
Todos alegres brincan en el bosque en la pradera saltan, en el desierto se amistan y se abrazan los enemigos irreconciliables, y hasta lo imposible: se aman los humanos!
De pronto, se detiene alitas de oro y perlas, mira una flor muy bella y se lanza sobre ella con lágrimas de sangre en sus mejillas!
La flor, una azalea muy rojita rosada la espera ansiosa con una sonrisa comprensiva y las lágrimas detenidas...
- No te afanes mi mariposilla candorosa, que tu núbil y hermosa vida, tu placentera existencia quedará para nosotros más marcada que las huellas del sol en la vida misma... no llores paloma mía de alitas delicadas y antenitas inocentes. No llores, esa es la vida...
El viento entonces se aleja solitario... se dirige a un acantilado, quiere matarse, suicidarse, quiere morirse este día, intenta lanzarse al vacío para nunca más nada vivir!
Todos le ruegan que no lo haga, que esa es la vida...
La mariposita enternecida, entonces le busca al rey de los tiempos...
- Mi amo eterno... nunca lo hagas, así es la vida...
El viento la abraza, la besa y sus lágrimas de lluvia fresca le dan un aposento...
Es el ocaso, todos asistirán al sepelio triste...
El viento ondea su rabia y castiga las playas, revienta de ira y produce tornados, entre sus manos blancas por las nubes cargadas de lágrimas yace su amorosa y cándida prenda...
Todos lloran.. Todos.
Ha muerto el día y con él, la mariposa expira...
Es flor de un día se dice la azucena...
Todos regresan en luto inefable a sus residencias, el viento les da besitos eternos y se aleja con su muerta amada, la eleva por los cielos y ella extenuada y sin respiración sus alitas hacia atrás deja ya...
Vuelan los dos libres, en su órbita amorosa, el viento sin rencores produce un tornado en medio del mar y en el deposita a su amada... Se repite, acompañado de los guardianes del mar, delfines y ballenas yubarta, las orcas y las tortugas gigantes en fila en el cielo las gaviotas cantan su último adiós...
Ha muerto la mariposa... Su cuerpecito de colores y aun cuando fallecido e inerte brilla constante, se sumerge hasta el confín de los mares entre el tornado que fresco lo lleva al centro de la tierra...
Ha muerto la generala, la mariposa más bella...

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